Respuesta espaciada, reduce tus cigarrillos


Este sistema es una nueva vuelta de tuerca a la reducción controlada de los cigarrillos diarios. Normalmente pondremos un número específico al día, siendo un error por no poder asegurar nuestro control a lo largo de las horas. Con este sistema cada nuevo cigarrillo es una prueba más, solo relacionada con el siguiente que fumemos.

Para poder aplicarlo comenzaremos estableciendo un intervalo temporal entre cigarrillos, por ejemplo de media hora, donde no podremos fumar dentro de ese tiempo. Cuando pasen los días consiguiendo superarlo aumentaremos el tiempo a una hora, realizando el mismo sistema. Como consecuencia reduciremos la cantidad a medida que el espacio aumente, llegando un punto que no nos costará dejar el hábito al completo.

Recibir castigos al fumar por nuestros familiares

Si hemos decidido dejar de fumar y no nos vemos capaces de mantener  la decisión debemos valorar la posibilidad de que nuestros familiares y amigos castiguen las conductas relacionadas con el tabaco. La ventaja es que no nos evadiremos del castigo como cuando nos lo aplicamos nosotros mismos, estando a la vez más controlados por asegurarse de que realizamos el plan a seguir de forma correcta.

Estas conductas no solo deben ceñirse a lo observable. Si nos sentimos muy tentados de fumar también debemos comunicárselo a las personas que nos vigilan, para que estén más atentos observándonos para no llegar a poder engañarles fumando sin que nos descubran. Este acto demuestra una gran fuerza de voluntad, siendo tan valorable como realizarlo por nuestra cuenta.

Planificar correctamente los pasos a seguir

Dejar de fumar es la frase que engloba para muchos todo lo que se hace cuando queremos abandonar el tabaquismo, sin valorar cada paso adecuadamente. Esto hace que nos saltemos puntos fundamentales y a la vez no hagamos un orden correcto ni valoremos cada éxito conseguido. Si simplemente nos quedamos con la máxima de no fumar acabaremos descubriendo elementos que no habíamos pensado en su momento.

Por ello debemos especificar cada paso a seguir cuando hayamos tomado la decisión en firme. No acudir a estancos, no visitar locales que permitan fumar, qué actividades haremos en sustitución de los cigarrillos que fumamos de forma habitual. Debemos tenerlo todo en cuenta antes de embarcarnos en el proyecto.

Organizar nuestro tiempo para dejar de fumar

Una de las excusas más habituales para no dejar el tabaco es decir que no tenemos tiempo para un tratamiento. Nada más lejos de la realidad, el tiempo que le dediquemos no es necesariamente ni largo ni requiere un esfuerzo mental ni físico para poder cumplirlo. La mayoría de veces es mera dedicación estando centrados en nuestro objetivo.

Debemos dedicar el tiempo necesario, tanto por exceso como por defecto. Si para dejar de fumar decidimos estar concentrados pensando en no hacerlo durante todo el día acabaremos frustrados a los pocos días, sintiéndonos inútiles por no poder mantenernos sin un cigarrillo a mano. Nuestro ritmo de vida cotidiano debe continuar, siendo el tratamiento de no fumar un añadido más.

Método del intervalo para dejar de fumar

Este sistema sirve para cuando deseamos reducir el consumo de forma paulatina y no inmediata en el tabaquismo y otras conductas que deseamos eliminar. Consiste en establecer un intervalo temporal base, como una hora, donde permitiremos un número determinado de nuestro hábito al fumar. Lo ideal es fijar un número pequeño de cigarrillos, menor que la media al obtener el registro.

A medida que pasen los días donde lo cumplimos aumentaremos el intervalo sin variar el número. Puede volverse un espacio temporal de dos horas donde tendremos que dosificar aún más los cigarrillos. Como habremos conseguido reducirlos sin dejar de fumar cada paso nuevo nos costará menos que el anterior, alcanzando un intervalo lo suficientemente amplio para llegar a la abstención completa.