Cuando estemos decididos a utilizar el contrato de contingencias llega el momento de decidir qué partes vamos a implicar en él. Cuantas más incluyamos más vigilados estaremos y más atención prestaremos nosotros mismos a nuestra conducta. Al haber premios y castigos se debe maximizar el registro de la conducta para ver si se cumple lo acordado en el contrato.
Lo ideal es tener en el contrato a las personas que más tiempo pasen con nosotros, como familiares directos. Esposas y maridos son las opciones más habituales y recomendables, pasan el mayor tiempo con nosotros y nos darán el apoyo necesario en momentos de flaqueza. A su vez pueden ser los que nos proporciones los premios y castigos, maximizando la utilidad del contrato.