Con nuestro contrato ya diseñado debemos tener en cuenta el hacerlo de forma pública o privada. Hemos participado en su diseño y aceptado las cláusulas que van incluidas, pudiendo estar dentro del contrato personas cercanas a nosotros. Ahora debemos decidir si comunicaremos nuestro tratamiento al resto de nuestras relaciones sociales o lo mantendremos de forma privada.
Lo más recomendable es hacerlo público, sirviéndonos de todas las personas que nos rodean como control de nuestras conductas. Al saber que estamos intentando dejar de fumar nos amonestarán o recompensarán según nos vean comportarnos, pidiéndoles nosotros mismos que nos vigilen si sufrimos momentos de flaqueza. No obstante, la opción de realizarlo de forma privada es igual de buena mientras se cumplan los términos acordados.