La valoración personal que hacemos sobre nuestra adicción está influida en muchas ocasiones por lo que piensan los demás, haciéndonos ver que somos poco menos que drogadictos. Es el peligro del etiquetado social, donde incluimos a un rol determinado una serie de conductas que asumimos van pegadas a él, siendo naturales en nosotros si estamos dentro de esa etiqueta.
Es un punto muy importante al inicio del tratamiento, el cual solo debemos definir a partir de los datos objetivos y nuestra intención de dejarlo. Si aceptamos que somos fumadores sin remedio es cuando nunca podremos dejarlo realmente. Tan importante como el acto en sí es nuestra actitud y respeto a nosotros mismos sin caer en generalidades.