Estos términos suelen confundirse, generalizando las recaídas a cualquier cigarrillo que fumemos después de tomar la decisión de dejar de fumar. Es un error habitual que puede ser muy perjudicial para la persona que está intentándolo, encontrándonos que un pequeño desliz puede acabar en algo mucho peor por valorarlo de forma exagerada.
Una caída es una conducta particular, un cigarro que no esperábamos fumar o incluso un deseo más intenso de lo normal. No incluye todo el proceso del fumador como lo hace la recaída, con su hábito establecido y una rutina perjudicial sin ningún cambio aparente. Las caídas pueden llevar a las recaídas pero no porque nosotros pensemos que ya no hay vuelta atrás.