Los cigarrillos son una forma de evadirse para muchas personas, utilizándolos como escape ante situaciones de estrés. Las excusas son amplias, centrándose la mayoría en relajar los nervios que les acuden cuando no saben cómo afrontar una carga emocional tan grande. Este tipo de situaciones son extremadamente peligrosas si estamos intentando dejar de fumar, provocando una gran cantidad de recaídas.
Para poder afrontarlas adecuadamente debemos primero pensar en la propia situación, ¿es realmente la causa del estrés o al asociarlo con el tabaco es justamente el cigarrillo el que nos hace propensos a sentirnos así? Es una pregunta que debemos hacernos de forma sincera antes de avanzar en nuestro camino para dejar de fumar.