Uno de los primeros pasos para dejar de fumar es imponernos una serie de reglas personales que cumpliremos en todo momento. No tienen una forma escrita y se ciñen a hechos muy concretos. La frase ‘’dejar de fumar’’ no es una regla adecuada ya que no alude a conductas específicas. Mucho más correcto es ceñirse a las acciones como no comprar ninguna cajetilla o realizar una actividad en los momentos que fumábamos.
Estas reglas suelen aplicarse erróneamente al no proporcionarnos formas de refuerzo alternativas por cumplirlas. Si conseguimos mantener las reglas sin violarlas en ningún punto nuestra satisfacción tiene que ir más allá del orgullo personal. Una comida especial, un dulce o incluso una salida con amigos son excelentes formas de premiarnos.