Trucos y consejos para dejar el tabaco.

Método del intervalo para dejar de fumar

Este sistema sirve para cuando deseamos reducir el consumo de forma paulatina y no inmediata en el tabaquismo y otras conductas que deseamos eliminar. Consiste en establecer un intervalo temporal base, como una hora, donde permitiremos un número determinado de nuestro hábito al fumar. Lo ideal es fijar un número pequeño de cigarrillos, menor que la media al obtener el registro.

A medida que pasen los días donde lo cumplimos aumentaremos el intervalo sin variar el número. Puede volverse un espacio temporal de dos horas donde tendremos que dosificar aún más los cigarrillos. Como habremos conseguido reducirlos sin dejar de fumar cada paso nuevo nos costará menos que el anterior, alcanzando un intervalo lo suficientemente amplio para llegar a la abstención completa.

Los cigarrillos automáticos

Muchas veces al realizar nuestro particular registro de lo que fumamos encontramos que muchos cigarrillos apenas los recordamos. Los consumimos en situaciones tan automatizadas para nosotros que es incluso natural fumar en ese momento. Estos cigarrillos son muchas veces los más difíciles de eliminar, no sabemos qué hacer para sustituirlos llegando a preferir quitar primero otros que sí recordamos.

Para poder afrontarlos debemos primero conseguir cerciorarnos de cuantos cigarrillos fumamos de este tipo. Con el número ya cuantificado podremos buscar alternativas para sustituir el refuerzo que nos dan, actuando según la situación en la que nos encontremos.  Es primordial poder registrar exactamente los momentos, para planificar a continuación qué haremos para eliminarlos.

La reducción paulatina al fumar

Muchos intentos para dejar de fumar fracasan por imponernos un cese inmediato en nuestro hábito. Esto suele estar abocado al fracaso debido al enorme cambio que supone en nuestra rutina, y más si somos fumadores consumiendo gran cantidad de cigarrillos diarios. Por ello en estos casos debemos valorar la opción de hacer una reducción gradual en vez de una eliminación completa.

Las pautas a seguir deben ser realistas. Si fumamos por ejemplo cuarenta cigarrillos diarios intentaremos reducirlos en treinta durante el mismo periodo de tiempo. Intentar eliminarlos todos hará que tengamos un deseo incontrolable, llegando a una recaída que incluso puede ser peor que cuando fumábamos normalmente.

La ansiedad ante el cigarrillo

Inmersos en nuestro objetivo de dejar de fumar, contemplar un cigarrillo, una cajetilla, incluso alguien fumando que no conocemos nos puede provocar un sentimiento de ansiedad que de ir a más puede llevarnos a buscar nuestro propio cigarro para calmarnos. Es una sensación muy angustiosa al no poder evadirnos con lo que justamente nos provoca esa ansiedad.

Para afrontar estas situaciones debemos primar en las primeras semanas donde no fumemos el evitar exponernos a cualquier estímulo que nos recuerde fumar. Si tenemos amigos fumadores les evitaremos durante un tiempo, asegurándonos de no pasar por delante de estancos aunque tengamos que tomar caminos más largos. Ante todo no obsesionarnos con la visión del tabaco, manteniendo el control en todo momento.

Imponernos reglas personales

Uno de los primeros pasos para dejar de fumar es imponernos una serie de reglas personales que cumpliremos en todo momento. No tienen una forma escrita y se ciñen a hechos muy concretos. La frase ‘’dejar de fumar’’ no es una regla adecuada ya que no alude a conductas específicas. Mucho más correcto es ceñirse a las acciones como no comprar ninguna cajetilla o realizar una actividad en los momentos que fumábamos.

Estas reglas suelen aplicarse erróneamente al no proporcionarnos formas de refuerzo alternativas por cumplirlas. Si conseguimos mantener las reglas sin violarlas en ningún punto nuestra satisfacción tiene que ir más allá del orgullo personal. Una comida especial, un dulce o incluso una salida con amigos son excelentes formas de premiarnos.